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Celebrando (a mi manera) el Día de la Madre

Cristina es mamá reciente y le hemos preguntado cómo va a celebrar el Día de la Madre. Es más: le hemos propuesto escribir un post invitado sobre su experiencia. Accedió en seguida y esto es lo que nos ha mandado.

calendario Abr. 28, 2017
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Cristina es mamá reciente y le hemos preguntado cómo va a celebrar el Día de la Madre. Es más: le hemos propuesto escribir un post invitado sobre su experiencia. Accedió en seguida y esto es lo que nos ha mandado.
 

¡Feliz Día de la Madre! Si estás leyendo esto con ojeras, pelo amarrado en algo que tú llamas moño, con una camiseta llena de manchas de leche mientras notas un ligero tufillo a pañal recién cambiado: ¡felicidades!

Dicen que la maternidad te cambia y tú, con tu barriga enorme y la habitación del bebé perfectamente pintada y decorada, pensabas que sería para bien. Que tú llevas muchos años de hija y ya sabes en qué consiste: una madre hace el mejor puchero, tiene la casa reluciente y sabe lo que piensas aunque no digas nada; una madre tiene paciencia infinita, voz dulce y respuestas para todo; una madre impone sólo con echar una cierta mirada y sana sólo con un beso.

 

Llega el gran día, te presentas a tu retoño y empiezas a imaginarte el resto de tu vida. La transformación ya ha empezado aunque, de momento, más que sentirte un oasis de sabiduría y paz lo que pareces es un embrollo de hormonas en el que apenas te reconoces. A lo largo de los siguientes días, semanas, meses, irás descubriendo que, lejos de convertirte en tu madre, estás perdiendo lo que habías conseguido en la edad adulta. Tú, que en la carrera te aprendías el tocho de penal en un par de noches e intercalabas con capítulos de Lost, te avergüenzas de descubrir que no recuerdas ni en qué día estás. Tú, que tenías un cutis perfecto y pelo de anuncio de Pantene, evitas los espejos para no deprimirte. Tú, que eras el alma de la fiesta y defendías que dormir está sobrevalorado, darías cualquier cosa por lograr cinco horas seguidas de sueño. Tú, que te creías un ser humano inteligente y de conversación interesante, apenas puedes salir del “¡cu, cu!”.

 

Mis hermanos me han preguntado cómo quiero celebrar el día de la madre y les he dicho que es una oportunidad única para que pasen tiempo con su sobrina, que lo que más feliz me hace es celebrar la familia. Lo que no saben es que, en cuanto asomen por la puerta, yo salgo pitando y hasta la noche pienso estar desaparecida. Voy a ir a la peluquería, de compras, a leer un rato en el parque y a tomar unas cañas con amigos: que tanta transformación no es buena y yo casi prefiero recuperar a mi viejo yo, aunque sólo sea por unas horas.

 
¡Gracias, Cristina! ¡Feliz día de tu viejo yo!
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