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Viajar en tren con un bebé

Viajar en el tren sola con un bebé no es tarea fácil. Afortunadamente, podemos dar algunos tips para que la experiencia resulte un poco más sencilla.

calendario Mayo 22, 2017
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Cuando eres de estirpe viajera, ciertas cosas vienen dadas. Por ejemplo, haber probado coche, tren y avión en 3 escasos meses de vida. Es algo así como quitar la tirita de golpe: como la primera vez es la más dura, nos aventuramos lo más rápido posible y ganamos confianza y experiencia: ahí es cuando empezamos las vacaciones con niños, con viajes más cortos.

 

Para el bebé, sin duda, la mejor opción es el tren. Libre de las ataduras de la sillita del coche, viajando en brazos de mamá y mecida por el chacachá del tren: ¡qué gusto da viajar! Cualquier cosa puede ser motivo de diversión: las divertidas barbas del pasajero al otro lado del pasillo, el agitado reflejo en la ventanilla y hasta el llamativo dibujo de la tapicería. Mientras estéis tranquilamente en el asiento, el viaje es una delicia. El reto está en (1) subir al tren, (2) bajar del tren y (3) enfrentarse al momento pañal.

 

Así es como nosotras hemos resuelto el hecho de viajar con niños pequeños en tren.

RENFE pone a disposición de las madres que viajan con bebés, y evidentemente, con carrito, el servicio ATENDO. Se solicita al comprar el billete de tren y tienes que ir a activarlo a la oficina correspondiente en la estación antes de subir al tren. Básicamente, una persona te acompaña para ayudarte con los bártulos, colocar maleta y carrito y acompañarte hasta el asiento con tu bebé. Lo mejor es que, al activar el servicio, no sólo te ayudan a subir, sino que en la estación de destino están avisados, saben que llegas, en qué vagón y en qué asiento, y también vienen a ayudarte a bajar. Nota importante: si olvidas registrarte en la estación de salida (por ejemplo, porque te encuentras en el control de acceso con un alma caritativa que está dispuesta a echarte una mano), ¡En la estación de destino no reciben el aviso de ir a buscarte! Nada que una conversación con el revisor no pueda arreglar. Eso sí, los vagones tienen algunos pasillos muy estrechos donde el carrito no cabe y no te queda más remedio que plegarlo y cargar con él. Sola, esto es literalmente imposible. ¡Qué alegría ver una mano dispuesta cuando tienes el bebé en brazos, el carro sin montar y una maleta a tu cargo!

El momento pañal es un poco más delicado porque hay que reconocer que el mismo vaivén que te mece en la silla te sacude en el pasillo, convirtiendo la distancia entre tu asiento y el cuarto de baño en una prueba de equilibrio y fuerza. Para estos momentos, mi solución personal es un arreglo “local”: con un poco de pericia y con la comprensión solidaria de los vecinos de vagón, la niña está limpia en un visto y no visto. Recomiendo bolsitas de plástico con cierre para almacenar el pañal sucio y doy fe de la buena disposición del personal del tren para deshacerse del material sobrante sin que tú ni tu bebé tengáis que aventuraros en busca de una papelera.

 

Otras ventajas: no hay límite ni cargos extra por equipaje, los asientos son amplios y permiten llevar al bebé en brazos cómodamente y, a diferencia del coche donde te puede tocar hacer tantas paradas como veces tengas que dar de comer, cambiar el pañal o calmar el lloro del bebé, ¡sabes la hora de llegada!

 

Otra historia es cómo moverte una vez llegues al destino. Si vas a ir en autobús, metro o tranvía, asegúrate de ir muy ligera de equipaje. Si vas a ir en taxi, necesitas llevar (también) la sillita del coche o asegurarte de solicitar un taxi con sillita (esto segundo no siempre se consigue en el momento y es mejor solicitarlo con un día de antelación).

 

En definitiva, cuando viajas en familia, lo ideal es hacerlo así, en familia; es decir, con todas las manos posibles dispuestas a formar parte de la solución logística que supone el hecho de llevar maleta, bebé y carrito incluidos en un trayecto en tren. Afortunadamente, el hecho de contar con ayuda para estas cuestiones por parte de la compañía de trenes aporta, qué duda cabe, cierta independencia viajera, eso si, con bebé incluido.

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